Escapada por la Provenza. Día 1. Narbonne, entre el románico y el gótico

31 DE OCTUBRE DE 2018 / BAIX LLOBREGAT – NARBONNE – PALAVAS LES FLOTS (HÉRAULT-OCCITANIA-FRANCIA).

Recuerdo que antes de tener nuestra autocaravana -e incluso antes de haberla alquilado por primera vez- habíamos conversado con Rosa y Daniel -unos muy buenos amigos nuestros- sobre cómo debería ser eso de viajar en AC. Era una forma de viajar que tanto a ellos como a nosotros nos atraía a pesar de que desconocíamos totalmente ese mundo.

Recuerdo también que cuando les comentamos que teníamos intención de alquilar una para probar la experiencia insistieron en que les explicáramos qué tal había ido.

Cada vez que quedábamos como hacemos habitualmente salía el tema de las autocaravanas y después de “aguantar” los relatos de nuestros viajes nos comprometimos a hacer algún día una escapada juntos.

El puente de noviembre de Todos los Santos -Halloween para los más jóvenes- nos venía de fábula a todos, así que lo marcamos en rojo en el calendario con la intención de compartir juntos esa experiencia de la que habíamos hablado en más de una ocasión.

Con semanas de antelación Rosa y Daniel alquilaron una AC para esas fechas y planificamos una escapada de cinco días por la zona de la Provenza francesa. Conforme se acercaba la fecha la previsión metereológica confirmaba que iba a hacer bastante mal tiempo.

A las nueve y media de la mañana habíamos quedamos en una rotonda próxima a nuestros domicilios para iniciar el viaje. Rosa y Daniel junto con Pol y Nil llegaron con puntualidad inglesa ¡Nosotros ya estábamos terroríficamente preparados!

Listos para iniciar el viaje a la Provenza

Llovía con intensidad. Por ese motivo decidimos tomar directamente la autopista AP7 en dirección a Francia. Sería mucho más cómodo, seguro y rápido circular por la autopista con esa metereología tan adversa. Nuestro primer destino era la ciudad francesa de Narbonne. Esta ciudad nos había quedado pendiente de otro viaje cuando ya estando en ella una fiebre repentina de nuestra hija nos impidió la visita. Ahora teníamos la oportunidad de hacer esa visita que no pudimos realizar en su momento.

Los kilómetros se nos pasaron muy rápido. Ayudó mucho el hecho que Daniel se trajo dos emisoras portátiles -walkie talkie- que nos permitieron ir conversando entre los vehículos durante el viaje.

Sobre el medio día, después de una única parada en el área de descanso de l’Empordà para hacer un café, llegamos a la ciudad francesa. Seguía lloviendo aunque la intensidad había disminuido mucho. El área de autocaravanas de Narbonnne, según aparecía en Park4night, había cerrado. No nos quedó otra opción que buscar un lugar alternativo. Lo encontramos en la Rue de la Marte. Se trataba de un simple estacionamiento pero nos iba de fábula para dejar los vehículos aparcados y poder visitar la ciudad. Mientras preparábamos la comida los más pequeños aprovecharon para jugar en el parque que había al lado. En pocos minutos y de forma improvisada los siete nos juntamos en nuestra Snaky para comer ¡Los famosos Grans Buffets de Narbonne deberían esperar otra ocasión!

Repuestas las fuerzas nos pusimos en marcha para visitar Narbonne. Aunque el cielo estaba muy negro parecía que aquellas nubes nos iban a dar una tregua para poder hacer el recorrido planificado sin mojarnos.

Ya sin lluvia, tomamos la Rue Mazzinni hasta el Boulevard Gambetta. Allí encontramos el Mercado des Halles, un tradicional mercado de abastos con más de setenta tiendas en su interior.

Continuamos caminando en busca del Canal de la Robine, un curso de agua que divide la ciudad en dos partes. Sus largos paseos a banda y banda del canal hacen que en esa zona transcurra la parte más animada y ociosa de la vida de los narboneses

Cruzamos el canal de la Robine por uno de los tantos puentes que había. Desde aquel punto ya podíamos observar a una escasa centena de metros el famoso Pont des marchands -Puente de los Mercaderes-. La parte más alta de la Catedral de Narbonne se asomaba entre los edificios y las copas de los árboles. Era como si quisiera salir a recibirnos.

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El Puente de los Mercaderes y la Catedral de Narbone eran perfectamente visibles.

Tomamo la Cours de la République -continuación de la transitada Quai Victor Hugo- para acercarnos al Puente de los Mercaderes. El puente forma parte de la antigua Via Domitia romana que en la época de los centuriones cruzaba la ciudad. Actualmente es de los pocos puentes que queda en pie en Francia con construcciones en su parte superior. Aunque originariamente contaba con seis arcos, en la actualidad únicamente queda uno de ellos en pie.

Pasado el puente, a escasos metros, entramos en una amplia plaza. Allí se encuentra el Palais des Archevêques -Palacio de los Arzobispos-. El actual edificio está conformado por la unión de otros construidos en diferentes épocas: la Torre de Gilles Aycelin, el Palacio Viejo, las Torres de la Magdalena y  San Marcial, el Palacio Nuevo y la Catedral. Todo el conjunto recrea un recorrido histórico por la arquitectura carolingia, románica, gótica y renacentista. Todo sin moverse un solo paso. Actualmente, el edificio alberga la sede del Ayuntamiento de la ciudad. La Torre de Gilles Aycelin (1290-1311) puede ser visitada. Sus más de 40 metros de altura ofrecen unas vistas privilegiadas tanto de la ciudad como de la línia de costa.

La Torre de Gilles Aycelin con sus 40 metros.

Justo delante del histórico edificio se mantiene un fragmento intacto de la antigua via romana que transitaba la ciudad, la Via Domitia. La calzada data del año 118 a.C. y unía los Alpes con los Pirineos bordeando la costa mediterránea. Posteriormente fue ampliada hasta completar el recorrido hasta la actual ciudad de Cádiz.

Es un verdadero lujo poder pisar esos adoquines milenarios. Sobre ellos cuesta imaginarse cómo debían circular los carros de la época en tal superficie.

A pesar de la lluvia intermitente no nos cansábamos de pasear por aquel lugar milenario rebosante de historia.

Finalmente accedimos a la Cathédrale Saint-Just et Saint-Pasteur -Catedral de San Justo y San Pastor-. La construcción de la edificación empezó en 1272 y aunque estaba prevista su finalización, ésta nunca llegó a concretarse. Su conclusión hubiese supuesto la demolición de la muralla romana que existía previamente. El feroz ataque que sufrió la ciudad en 1353 puso de manifiesto lo útil que resultaba la muralla. Ese fue el motivo que la mantuvo en pie y que nunca permitió acabar el proyecto original de la catedral.

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La fachada de la Catedral de Saint Just et Saint Pasteur.

La imponente fachada y las vidrieras del siglo XIV de la catedral gótica no deja indeferente a nadie. Su interior tampoco.

La tarde iba avanzando y la lluvia aparecía y desaparecía por momentos. Empezó a girarse un viento bastante molesto que incrementaba mucho la sensación de frío. Nos hubiese gustado poder visitar el Horrium romano -unas antiguas galerías subterráneas romanas del siglo I a.C. a modo de almacén- pero esa visita nos hubiese hecho perder mucho tiempo. Al fin y al cabo nuestro destino era la Provenza y la visita a Narbonne había sido únicamente de paso. Sin prisa y continuando con el paseo por la ciudad fuimos volviendo a las autocaravanas que estaban estacionadas en la Rue de la Martre.

Sobre las seis de la tarde, ya con la oscuridad propia del mes de noviembre a esa hora, nos pusimos en marcha con la intención de llegar a la Palavas-les-flots, una bonita y turística población cerca de Montpellier donde se encuentra un área para autocaravanas de las mejores que hemos conocido.

Tomamos la A9 en dirección norte con la intención de recorrer los escasos cien kilómetros que nos quedaban para llegar a nuestro destino. De nuevo la lluvia se intensificó y mucho. En los peajes nuestros amigos tenían que utilizar, a modo de palabra mágica, el término “camping car” para evitar que les cobraran la tarifa 3 en lugar de la 2. Justo en ese punto, en el peaje, nos dimos cuenta que el piso estaba completamente blanco ¡Menuda granizada acababa de caer! ¡Y por que poco nos hemos librado! – comentamos a través de los walkie talkie.

Finalmente llegamos al área de Palavas-les-flots. Estaba igual que la recordábamos de otras escapadas por la zona. Es un lugar que nos trae muy buenos recuerdos porque es donde pernoctamos nuestra primera noche en una autocaravana. Bonita, barata y con todos los servicios ¡Un lujo de área!

A pesar de que era noche cerrada el reloj no marcaba más de las ocho de la tarde. Decidimos ir a dar una vuelta por el pueblo para acabar de aprovechar el día. Pasear por la zona del canal navegable con el Phare de la Méditarenée iluminado es verdaderamente bonito.

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Palavas-les-flots, un pueblo costero que incluso fuera de temporada mantiene su encanto.

Volvimos a las autocaravanas para cenar. La noche fue metereológicamente hablando movida. Llovió con mucha intensidad. La tormenta eléctrica fue intensa y los truenos sonaban como auténticos estruendos.

Para Rosa, Daniel y su familía había sido su primer día en AC. Para nosotros nuestra primera salida acompañados ¡Todos lo estábamos pasando genial!

Captura Narbonne
Resumen de la jornada Baix Llobregat-Narbonne-Palavas les Flots.

Fecha de publicación original: 15/05/2019

Enlace a la publicación original: VER AQUÍ

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